Puedo asegurar que ha sido buena, hay detalles que aún tengo
dificultades, pero ha sido positiva para mi crecimiento profesional.
Al entrar al curso Herramientas Básicas de Investigación Educativa, creía saber todo acerca de
investigar, sin embargo, lo que hacía era indagar (búsqueda superficial),
pensaba incluso que el hacerme de una extensa información era un trabajo apropiado, pero caía en ocasiones en obtener datos anodinos (de
poca importancia, insignificantes, sin relevancia), así mismo, tenía tropiezos
en mi búsqueda para determinadas tareas.
A través de las clases, he adquirido algunos tips para que
este proceso fuera más avanzado, teniendo un pensar crítico y reflexivo. Poco a
poco, me planteaba preguntas como : ¿qué quiero investigar?, ¿por qué?, ¿es
fiable la información de esta fuente?, entre otras interrogantes básicas de
esta tan minuciosa, pero noble consigna.
Aprendí que en el ámbito educativo, también investigamos por
supuesto, y cada vez que vamos a visitar o practicar en alguna institución
escolar, vivenciamos situaciones que de analizarse a profundidad, podemos
intervenir en ellas (si se necesita).
Cuando se habla de investigación educativa, nos permite
mejorar nuestro quehacer. Aunado a ello, existen 2 vertientes (cualitativa y
cuantitativa), donde podemos ejecutar una investigación aplicada (proyecto) o
la básica (generar conocimientos). Para esto, es indispensable contar con las
herramientas adecuadas, entre ellas, va la actitud.
En mi vida cotidiana, comienzo a ver cómo mi experiencia en
el curso, va dando frutos, al notar que
nace un interés de profundizar en ciertas temáticas, descartando ciertas fuentes, obteniendo lo más importante, entre
otros aspectos, que me hacen estar agradecida de lo que he transcurrido este
semestre.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario